Hola: Soy Moli y tengo 54 años. Mis problemas con los nervios pudendos comenzaron en el embarazo de mi segundo hijo (hace 16 años), aunque no se supo lo que me estaba ocurriendo hasta años más tarde.

Pasé dos de los tres trimestres de embarazo con dolor neuropático. Mi ginecólogo lo achacó a hongos (nunca hubo), a infección de orina (tampoco hubo) y finalmente a nerviosismo por la maternidad (absurdo pues yo ya había sido madre).

Así las cosas, llegó un parto complicado, con mucho instrumental en el expulsivo, pues mi cuerpo no podía empujar a mi hijo hacia la vida, su cabeza estaba fuera, pero no así su cuerpecito.

Aquel parto tuvo consecuencias nefastas tanto mi hijo como para mí: el niño tuvo anoxia y por tanto parálisis cerebral, y yo acabé con atrapamiento bilateral de los nervios pudendos, pero todo esto se supo mucho más tarde.

Durante años peregriné por toda España buscando soluciones, hasta que (gracias a mi marido y mediante un foro francés) llegué a Nantes.

Allí me diagnosticaron el doble atrapamiento de los pudendos y finalmente, me operó el Dr. Robert en 2004. Pasé 2 años sin mejoría, hasta que el tercer año mejoré rápidamente hasta la recuperación total.

Estuve bien de los pudendos 8 años y medio, sin ningún dolor, lo cual no sólo fue un alivio para mí sino también una oportunidad para que mi hijo pequeño pudiera ser bien atendido por su madre.

Tuve secuelas debidas a los años de medicación (caída de muchas piezas dentales, deterioro de la memoria, falta de concentración, problemas de visión..), pero el dolor se fue al 100%.

En febrero de 2015 comencé a tener síntomas otra vez. No me lo podía creer porque el Dr. Robert me había dicho en 2004 que nunca se reproduciría, pero el dolor ahí estaba de nuevo.

Pedí cita en Nantes y me hice socia de la antigua asociación. Mientras esperaba con ansia el día de consulta, mi padre se me murió, de repente, ante mis ojos y debido a que hice todo lo que pude por reanimarlo, y forcé mi cuerpo…el dolor se disparó.

En Nantes me negaron que fuera otra vez el pudendo y me quedé sin opciones allí, por lo que (a raíz de la información leída en la antigua asociación) me fui a consulta con el Dr. Bautrant y en Aix-en-Provence, tras pruebas y bloqueos diagnósticos, se me confirmó que tenía una recidiva, otra vez bilateral y que había que volver a operar.

Entretanto, murió mi único hermano, de 54 años, también murió de repente y mi resistencia psíquica casi se colapsa. En este estado me operó el Dr. Bautrant el 15 de abril de 2016.

La operación salió muy mal por hemorragia y hematoma y quedé con graves secuelas físicas, mucho más dolor y ramas nerviosas cortadas.

Así estoy en la actualidad. Tenía fecha para operarme una tercera vez en Burdeos, con el Dr. Rey, que utiliza el robot Da Vinci, pero ha habido problemas de todo tipo y se ha quedado en suspenso.

También he de decir que me resulta muy difícil ausentarme de casa mucho tiempo para tratamientos u operaciones, pues tengo a mi cargo a mi madre, enferma terminal de Alzheimer, con vida basal y dependiente absolutamente de mí.

He sido afortunada y desafortunada. Ambas cosas, pues si bien es difícil curarse y lo logré, también es raro que esto se repita, pero la vida es caprichosa y es lo que hay.

Cada día sufro como todos vosotros/as e intento sobrevivir y disfrutar de pequeñas cosas como escuchar música, comer una aceituna, un beso o ponerme un poquito al sol.

El final está por escribir. Yo era profesora titular de instituto desde los 23 años, algo totalmente vocacional. De vez en cuando…aún me acuerdo de la última vez que borré la pizarra.

De todos modos, a pesar del dolor físico (que es tremendo) y el desgaste psicológico (que es terrible), sigo pensando que lo peor de estos últimos años es haber perdido a mis seres queridos.

De todo lo que he contado, me gustaría que os quedarais con la parte buena, la parte afortunada, ya que precisamente eso deseo para todos vosotros: mucha suerte y mucha fuerza para llevar esta lucha por recuperar la salud.

Un fuerte abrazo